Shirin-Yoku: los baños de bosque como medicina

¿Cómo vivir en una ciudad y al mismo tiempo gozar de buena salud? Hacer como los japoneses: tomar un baño de bosque regularmente. Clorofila, madera y buena vibra aseguradas. En este artículo Mimono y yo les contamos de qué va el Shirin-Yoku, ese medicamento 100% natural venido del País del Sol Naciente. El que se toma a cualquier hora del día sin contraindicación alguna y siempre bajo las ramas.[1]

Tiempo de lectura: 9 minutos

© Por las ramas

El golpe avisa

El otro día oí una emisión de radio donde los invitados (una investigadora en psicología medioambiental y un doctor en neurociencias) aseguraban que nuestro cerebro funciona mejor si de vez en cuando se le da «un baño de naturaleza».[2]

Estoy de acuerdo, dije subiendo el volumen al radio.

Decían que, durante 200 000 años los humanos estuvimos inmersos en un ambiente natural. Y que de repente, con la revolución industrial y la urbanización trepidante, todo cambió.

Los núcleos de población se fueron agrandando hasta convertirse en ciudades. Abrimos calles, las cubrimos de asfalto, las dotamos de luz, pavimento y los servicios necesarios. Llegaron el cemento y el hormigón. Se construyeron casas, más casas y luego edificios. Se multiplicó el número de automóviles circulando por las avenidas. Apareció la tecnología. Prendimos la televisión en blanco y negro y luego la de color. El aire de las ciudades se alteró. Los computadores penetraron en nuestros hogares y se fueron haciendo cada vez más pequeños. Llegó Internet: Eudora, Altavista, Yahoo y finalmente, Google se instalaron en nuestras vidas. En ese momento los teléfonos ya entraban en nuestros bolsillos.

El golpe vino tan rápido y tan fuerte que nuestro cerebro no tuvo tiempo de adaptarse. Y todo indica que aún no lo ha hecho.

Consecuencia de esta cadencia: nuestro ritmo cardiaco y nuestra tensión arterial corren el riesgo de acelerarse a toda velocidad. Y si a esto le sumamos factores físicos típicos de un ámbito como el citadino (por ejemplo, el ruido y la contaminación), nuestra salud mental se pone (gravemente) en peligro.

La polución produce un efecto bioquímico sobre el funcionamiento del cerebro, aumentando el riesgo de desarrollar psicosis, explicaban ese día los invitados.

Los entrevistados afirmaban que, según estudios científicos, hay un mayor riesgo de desarrollar enfermedades mentales (como la esquizofrenia) si se vive en un entorno urbano. Especialmente si éstos se cuentan desprovistos de vegetación. Es cierto que este trastorno está ligado con factores genéticos, agregaban, pero las condiciones medio ambientales en que viva la persona son claves para que la patología se produzca (o no).[3]

¿La mejor medicina para el homo sapiens citadinus? La naturaleza

El periodista agregó: hoy en día, 80% de la población francesa vive en zonas urbanizadas. En ese instante, una pausa musical se impuso en el programa. Me incluyo en esa cifra, me dije. Annecy es pequeñita, pero es una ciudad: con su tráfico y su ruido a las horas pico.

Miré por la ventana y vi el sendero que pasa frente a mi casa. Esa fue una de las razones por las que con mi marido escogimos el barrio donde vivimos.  A pesar de ser una zona con (bastantes) inmuebles de construcción reciente, delante de mi edificio hay un camino que bordea un pequeño río (el Thiou). Unos cuantos kilómetros y cientos de árboles y plantas desperdigados llevan al centro histórico. Viven patos, cisnes, y una que otra garza. La naturaleza triunfante en medio del cemento. Siempre me lo he dicho: a pie o en bicicleta, a cualquier hora del día, ese caminito es una delicia para recorrer y un bálsamo para todos los que vivimos aquí.

Y ahora que lo pienso, me dije en ese momento, una tabla de salvación para algunos.

Sendero pequeño río Thiou Annecy
©Por las ramas

La música seguía sonando en la radio. Entonces, vamos por buen camino, me dije. Creo que hemos entendido que es necesario dejarle un lugar al medio ambiente entre tanto cemento. Y me acordé del sondeo que había leído hace poco en una revista francesa. A la pregunta ¿Cómo se imagina usted la ciudad del futuro? 53% de los encuestados habían respondido: una ciudad donde la naturaleza esté en el corazón de ella.[4]

En ese momento volví a concentrarme en el programa de radio.  El diálogo entre el periodista y los invitados había retomado. Como si hubieran oído mis pensamientos, los entrevistados dijeron: Es cierto que la ciencia estudia los efectos de la ciudad sobre el ser humano desde hace ya algunos años. Sin embargo, el interés en la naturaleza como factor positivo en nuestra salud hasta ahora comienza. Y hay que tener en cuenta que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades.[5] Otro dato no menos importante: La tendencia actual en los países emergentes es la expansión de las grandes metrópolis y el desarrollo de la agricultura industrial.

¿Alguna pista para mejorar la situación?, preguntó el periodista.

Y en ese momento, oí una vocecita conocida detrás mío.

Hacer como los japoneses: practicar el Shirin-Yoku

Mimono explica. Shirin-Yoku los baños de bosque como terapia

©Por las ramas

Me voltée. Detrás mío Mimono me miraba. Estaba sentado en una esquina de la biblioteca oyendo la entrevista. Yo estaba tan absorta en la emisión que no me había dado cuenta en qué momento mi compañerito había entrado a la habitación. Bajé el volumen del radio.

Shirin-Yoku es el bañito de bosque que toman regularmente los nipones, continuo el miquito políglota.

Shirin = bosque

Yoku = baño

Es el mejor remedio contra la tristeza, el estrés, el insomnio, la ansiedad y la hipertensión, me aseguró.

Juanita, cuando caminamos en el bosque, una parte de nuestro cerebro, (esa que no suele quedarse quieta) baja su actividad. Los pensamientos negativos se desvanecen como por encanto.

Además,continuo el miquito amazónico, los ruidos que oímos durante el paseo, como los cantos de los pájaros o el agua que corre por un riachuelo es percibido por nuestro cerebro como un estímulo suave, dejando lugar a la reflexión y la creatividad.[6]


©Por las ramas

Es la terapia más natural, más sencilla. La que está al alcance de todos, dijo mi amigo dando saltitos encima de la biblioteca.

Y si es tan simple, ¿por qué es en Japón donde se ha desarrollado más? le pregunté.

Es un tema cultural, respondió el pequeño simio como si fuera evidente. Una mezcla de religión, hábitat y desde hace unas décadas, de salud pública.[7]

  1. En el “País del Sol Naciente” se practican principalmente dos religiones: el sintoísmo y el budismo. Ambas le dan mucha importancia al bosque. La primera de ellas es la religión nativa, la que más adeptos tiene y la que cree que hay divinidades que viven en él.
  2. Hay bastante espacio para bucear en la clorofila: ⅔ del territorio están cubiertos de bosque.
  3. En 1982 el gobierno japonés se preocupó del estado de estrés de la población y promovió los baños forestales.
Mimono sube el volumen para oir mejor
©Por las ramas

Está bueno tu programa, dijo el miquito saltando sobre la mesa y subiéndole el volumen al radio. ¿Qué más dicen los señores?

Una terapia llamada bosque

El monito movió el botón justo a tiempo: la entrevista se estaba terminando.

El hombre es un animal “que está hecho” para vivir en la naturaleza, afirmaba la investigadora en psicología medioambiental.

Nuestro cerebro está adaptado a un hábitat natural. Es ahí donde ocurrió su evolución y donde sus diferentes regiones se conectan y comunican con fluidez.

Cuando el ser humano está rodeado de árboles es más creativo, más productivo y goza de un estado psicológico más positivo que cuando se encuentra en un entorno urbano. Igualemente, su memoria funciona mejor.

Por eso, concluían los entrevistados, un paseo por una arboleda sera siempre bienvenido y necesario.

Es que Juanita, una inmersión en el bosque es como seguir una terapia. La que nos dan los árboles con solo pasearse bajo sus ramas.

Pero como todo tratamiento, para que funcione hay que hacerlo con juicio, continuo mi amigo. La receta es sencilla: solo se necesitan los cinco sentidos y poner atención a lo que nos rodea.

Mimono, ¿y por qué no nos muestras cómo te bañas en el bosque?

Primero te lo declamo, dijo el miquito poeta poniendose de pie sobre la mesa:

Oír los ruidos del bosque.

Olerlo. 

Tocar su madera.

Mirar los árboles tan grandes, tan bellos y perderse entre sus ramas.

Y subir con la mirada a ese cielo tan azul, el que está  allá, arriba de nuestras cabezas.


Autor : Mimono
©Por las ramas

El baño de bosque, la única medicina que se puede tomar a cualquier hora del día, en cualquier parte del mundo,  sin moderación, solo o en compañía.

Y ustedes queridos lectores, ¿ya han disfrutado de un bañito de clorofila?


Referencias

Foto de la portada Shirin-Yoku: los baños de bosque como medicina ©Por las ramas

[1] Agradecemos a nuestra lectora Ana María Puerta quien nos sugirió el tema del presente artículo.

[2] Tomando del artículo de France Inter : Santé & sylvothérapie : et si vous alliez prendre un bain de nature ? Disponible en https://www.franceinter.fr/environnement/sante-sylvotherapie-et-si-vous-alliez-prendre-un-bain-de-nature. Consultado el 16 de noviembre 2020. Los invitados del programa eran Alix Cosquer (Centre d’écologie fonctionnelle et évolutive de Montpellier) y Sébastien Bohler, doctor en neurosciencias y jefe de rédaction de la revista Cerveau e Psycho.

[3] Does City Life Pose a Risk to Our Mental Health? de la revista digital Scientific American. Disponible en: https://www.scientificamerican.com/article/does-city-life-pose-a-risk-to-our-mental-health/. Consultado el 16 de noviembre 2020.

[4] Tomando del artículo La nature dans la ville, Alternatives Economiques https://www.alternatives-economiques.fr/nature-ville/00085487. Consultado el 19 de noviembre 2020.

[5] https://www.un.org/development/desa/fr/news/population/world-urbanization-prospects.html

[6] Rachel Kaplan, Avik Basu y Jason Duvall, Attention Restoration Theory: Exploring the Role of Soft Fascination and Mental Bandwidth. Disponible en:  https://www.researchgate.net/publication/325198151_Attention_Restoration_Theory_Exploring_the_Role_of_Soft_Fascination_and_Mental_Bandwidth. Consultado el 21 de octubre del 2020.

[7] Tomado de la entrevista dada por del Dr. Qing Li a la emisora de radio France Inter el 13 de abril 2018. Disponible en: https://www.franceinter.fr/emissions/grand-bien-vous-fasse/grand-bien-vous-fasse-13-avril-2018. Consultada el 16 de noviembre 2020.Qing Li es  medico inmunólogo de la universidad de Medicina de Tokyo, experto en terapia de bosque (en francés, “sylvoterapie”,  y escritor del libro: «Shinrin Yoku. L’art de la science du bain de foret«.


8 comentarios en «Shirin-Yoku: los baños de bosque como medicina»

  1. Juanita me encanta leerte y me identifico plenamente; aunque vivo en el centro de una ciudad grande, tengo la fortuna de vivir rodeada de arboles y mucha naturaleza, y mis paseos diarios por el parque son indispensable para mi salud mental 🙂

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    • Muchas gracias Martha María! Me alegra mucho que seas consciente de todo el bien que te hace pasearte por la naturaleza.
      Creo que cuando uno toma un baño de bosque “a consciencia” aumenta los beneficios para el cuerpo y la mente. ¡Así que… genial!

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  2. Totalmente de acuerdo con esto! Nosotros vivimos en una ciudad muy grande pero llena de árboles y de bosques. Sobretodo donde yo vivo y poder abrir la puerta y tener un bosque a unos cuantos pasos es algo que todos deberíamos poder gozar. Las caminada entre la naturaleza llenan el alma y el espíritu de buena vibra y aclaran los pensamientos! El baño de clorofila es vital!

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  3. Juanita gracias a ti y a Mimono por ese refrescante baño de clorofila y naturaleza tan importante, especialmente en épocas de encierro y distanciamiento. Los árboles si pueden estar en contacto con nosotros y llenarnos de energía, paz y ciertamente de vitalidad y Salud.
    Gracias también por haber acogido un tema que desde cuando lo escuché por primera vez me pareció fascinante: medicina gratis y al alcance de todos!
    Un abrazo lleno de clorofila para ustedes

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    • Gracias a ti Ana María por haber sugerido el tema del Shirin Yoku. En reunión de redacción con Mimono nos dijimos que efectivamente era un tópico que merecía la pena hablar. Es algo tan sencillo, tan natural y por los tiempos que corren, urgente a recuperar.

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  4. JUANITA
    Refrescante y motivador escrito!!!
    Esos baños de bosque, de naturaleza, de verde profundo, de húmedas fragancias son irreemplazables y sus beneficios de sienten en todo nuestro ser.
    Apasionante y emotivo tema el que has abordado, lamentablemente los espacios urbanos de por acá, menosprecian la naturaleza, pero soy muy afortunado al poder evadirlos y refugiarme en medio del verde refulgente y disfrutar el canto del agua en los arroyos .
    Muchas gracias por tus escritos

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    • De acuerdo José: los beneficios de un bañito de clorofila se sienten en nuestro cuerpo y en nuestra mente. Es revitalizante. Nos alegra muchísimo que te gusten los artículos y que compartas con nosotros tus impresiones. Muchas gracias por tu comentario.

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