¿Por qué escribir Por las ramas?

Conectarme con el bosque. Darle un lugar en el mundo. Invitarlos a conocerlo mejor y crear nuevas relaciones con él. Es por eso que escribo este blog.

un mono subiendo por las ramas

Este sitio está dedicado a ese lugar poblado de vida, árboles y clorofila.

El que estaba aquí mucho antes que nosotros llegáramos.

Ese al que le debemos tanto y lo cortamos otro tanto.[1]

Y que, a pesar de la tala indiscriminada, hoy en día ocupa 1/3 de la Tierra.[2]

El que todo el mundo está de acuerdo que hay que cuidar, porque nos hemos dado cuenta que, si el perece, nosotros somos los siguientes.

Donde viven miles de especies conocidas y otras tantas por descubrir.  El hogar de la mayor parte de la biodiversidad terrestre del planeta. [3]

El que no anda bien desde hace un tiempo.

Aquel cuyos ejemplares primarios, los que constituyen un pedazo irremplazable de nuestro patrimonio, siguen desapareciendo en todo el mundo.[4]

Al que un día se le protege con leyes y la mañana siguiente amanece devastado.

El que nos brinda el elemento vital, el más puro, el que nos permite respirar. Generosamente y sin pedirnos nada a cambio.

El que tiene que ver conmigo, y yo, citadina, a veces poco me entero.


Hogar de especies endemicas

Al bosque, lo que es del bosque.

Para empezar, les pido que llamemos «bosque» a lo que realmente es un bosque: un ecosistema natural donde conviven diversas especies vegetales y animales.

Estamos hablando de un mundo con diferentes capas llenas de vida. Una milhoja formada de miles de organismos, a la vez húmeda y luminosa.

Una comunidad de seres vivos de todas las tallas y edades; que nace, crece, vive y muere sin la intervención del hombre.

No lo confundamos con los campos de árboles que nosotros plantamos para subvenir a nuestras necesidades.[5]

¿Por qué escribir un blog sobre el bosque?

Para crear un lazo con él. Para, en estos tiempos donde vivimos conectados a todo menos a lo esencial, reconectemos con lo vital.

Les propongo que nos interesemos a su estado actual y a las relaciones que los humanos mantenemos con él. 

Observémoslo desde otro ángulo. O por lo menos, intentémoslo. Tal vez así comprendamos que su biodiversidad nos da la clave para protegerlo y lograr así una mejor convivencia.

Les sugiero que oigamos a aquellos que lo están pensando de una nueva manera y escuchemos sus propuestas. Todo indica que es posible no tocar a los más antiguos y repensar la gestión que hacemos con los más nuevos.

Inspirémonos de él.

Los invito a que lo sintamos, simplemente, con los cinco sentidos. Que notemos esa calma que se vive cuando se camina en silencio bajo sus árboles.

Tal vez podríamos empezar a mirarlo como algo más que un proveedor de bienes y servicios o como una simple reserva de materias primas. Por ejemplo, como un amigo que nos regala un momento de comunión con la naturaleza. O porque no, como un maestro que nos enseña lo que que solo él puede mostrarnos.

Y vayámonos andando por sus ramas.


Como el simio en el arbol

BIENVENIDOS A MI BLOG.

Espero que disfruten leyéndolo como yo hago escribiéndolo.


Mimono nos lleva por las ramas

   ©Por las ramas

Mimono será nuestro guía.


[1] FAO y PNUMA (2020). El estado de los bosques del mundo 2020. Los bosques, la biodiversidad y las personas, Roma: FAO, p. 10. Disponible en http://www.fao.org/3/ca8642es/CA8642ES.pdf (consultada el 7 de septiembre de 2020).

[2] Ibid. p. 9

[3] Ibid. p. 35

[4] Ibid., p. 16

[5] Francis Hallé, «Ne prenons plus les plantations d’arbres pour des forêts», Le Monde. Disponible en https://www.lemonde.fr/idees/article/2020/08/15/ne-prenons-plus-les-plantations-d-arbres-pour-des-forets_6049004_3232.html (consultada el 25 de septiembre de 2020).