Die Waldeinsamkeit

Libre, feliz, en paz conmigo misma y con el universo: eso es lo que siento cuando paseo por un bosque. Si fuera alemana lo podría decir en una sola palabra. Waldeinsamkeit: el sentimiento que me inspiró para el primer artículo de este blog. Y de paso, descubrí un poeta.

Tiempo de lectura: 10 minutos

© Por las ramas

Me gusta estar en el bosque. Amo andar por sus senderos sin pensar en nada, sin mirar la hora, sin rendirle cuentas a nadie. Así: tranquilamente. Necesito tan poco para irme de paseo: unos buenos zapatos, un poco de agua y según el tiempo que haga, algo para estar abrigada. Todo es tan sencillo

Me interno en un bosque y penetro en una burbuja de oxígeno y calma.

Ni carros que pasan, ni alarmas en mi teléfono, ni el alboroto constante de mis pensamientos. Lo que sigue es una delicia: huele a musgo y a tierra mojada, siento el aire fresco sobre mi cara y por todos lados el color verde y todos sus matices. En mi interior algo pasa. Camino durante horas, muchas veces transpiro. Durante todo el trayecto me centro, me concentro, mi energía vital fluye dulcemente. Cuando salgo, me voy empapada de clorofila y de buena vibra. Con ganas de seguir viviendo mi vida. Me siento renovada de cuerpo y de alma. Más clara conmigo misma, menos pesada, más creativa. Como cuando era niña.

Las mejores ideas, las más inspiradoras, las más locas me han venido caminando en un bosque. Por ejemplo: crear este blog.


Francia, los Alpes y mis primeros pasos en el bosque 

Un sendero en un bosque alpino
 ©Por las ramas

Empecé a andar por el bosque hace casi veinte años, cuando llegué a los Alpes y hasta hoy no he parado. Vivo en Alta Saboya, uno de los lugares más bonitos de Francia. Famoso por sus estaciones de esquí, situado en la frontera con Italia y Suiza, la Haute Savoie (en francés) es uno de los departamentos más arbolados del país: 41% de su superficie está poblado de bosques (contra 29% de la media nacional). [1]  Nada mal para una arbofilia como yo. Para aumentar mi dicha, casi 30% de esas arboledas son públicas, es decir, pertenecen o al Estado o a un municipio… lo que en términos prácticos quiere decir que se puede deambular por ellas libremente. De día, como de noche. Excelente dato para aquellos que nos gusta irnos por las ramas.

Del bosque no sabía nada y de sus moradores, tampoco. Fue poco a poco que me fui interesando en el asunto. Al principio era sinónimo de hacer ejercicio los domingos. Con el tiempo se fue convirtiendo en un excelente aliado para subir el ánimo y el mejor lugar para encontrar la inspiración.

Un par de salidas con mi amiga Sabrina, gran conocedora de la flora alpina (de la que les contaré más adelante), me motivaron para adentrarme en el tema.  

En los Alpes del Norte encontramos bosques hasta los 2 000 msnm.[2] A partir de esta altitud entramos en los alpages, los pastos para el ganado (de ahí la palabra Alpes) y sobre todo en las temperaturas que por estas latitudes y durante varios meses del año resultan poco clementes para la vegetación. Hasta los 1 000 metros es la mejor zona para los árboles de hoja caduca. Vemos sobre todo hayas y robles. Crecen también castaños, abedules, arces y fresnos. Entre 1 000 y 1 500 metros, es el territorio de las coníferas, las especies predominantes en Haute Savoie: 60% del territorio forestal del departamento está cubierto por abetos, piceas y alerces.  

En mis paseos arbolarios poco a poco voy distinguiendo a cada uno de los moradores. Tengo que confesar que para una citadina (y por encima de todo, neófita como yo) no ha sido fácil. Los árboles cambian. Por ejemplo, el color de su tronco se transforma con la edad.

Por ahora, los más fáciles de distinguir en cualquier época del año son el roble, por sus hojas y el abedul, por su tronco.



Los más difíciles a definir: definitivamente las coníferas. A simple vista se podría decir que todas son igualitas… salvo en otoño, cuando las hojas de los alerces se ponen amarillas y anaranjadas antes de caer.

Esta imagen explica (mejor que en mil palabras) sus diferencias[3]:

Diferencias entre coníferas
De izquierda a derecha : picea ,abeto, alerce y pino

Pero, ahora que lo pienso (y lo escribo), lo primero que conocí del bosque no lo supe, lo sentí. Y estoy segura de a todos nos pasa lo mismo. Antes de conocer a sus habitantes y mucho antes de saber cómo se llaman, de comprender su estructura o cómo funcionan, cuando se entra en una arboleda uno se siente como en casa: tranquilo, confiado e inmensamente feliz.


Mimono, Waldeinsamkeit y Ralph Waldo Emerson

La mascota de Por las ramas y el libro La Nature
©Por las ramas

Le hablé a Mimono de esa sensación que siento cuando estoy en el bosque.  

Juanita, tienes que leer este libro, me dijo mi amigo sacando un librito de la maleta que siempre lleva con él:

“La naturaleza dice: He aquí mi criatura, y a pesar de sus impertinentes aflicciones, conmigo estará contenta.

En el bosque, un hombre también se desprende de sus años, como una serpiente de su piel, y en cualquier etapa de su vida es siempre un niño. 

En los bosques está la perpetua juventud.”[4]

¿Bonito, no? continuó Mimono. Ralph Waldo Emerson era un as para describir ese sentimiento.

Es exactamente eso, le dije. Estar en un bosque me sienta bien. No necesito pensar, argumentar, probar, simplemente siento que soy yo. Cuando estoy triste o estresada, me doy una vuelta por el lado de los robles y vuelvo a casa con las ideas más claras. En calmaTransformada.

El monito me miró. También lo puedes decir en una sola palabra, como hacen los alemanes, dijo.

Y antes de que yo le respondiera, sacó sus colores y en tres segundos escribió:  

Palabra alemana Waldeinsamkeit
©Por las ramas

Emerson se inspiró en esta expresión para escribir su poema “Waldeinsamkeit”, me aseguró.

¿Dónde conociste a RW Emerson?, le pregunté. Oh,you know Juanita, lord Chamberlain lo tenía en la repisa de su casa de Fleet street.

Mimono es un personaje. Me topé con él buscando la inspiración para armar este blog. Es un miquito un poco filósofo, bastante poeta y definitivamente artista. Varias fotos y videos que verán aquí han sido hechos por él. Los dibujos y carteles publicados en este blog son su creación. 

Ese es mi amigo: un mono increíblemente culto. Habla seis idiomas, entre ellos, el alemán.

¿Qué quiere decir? le pregunté. 

Wald = bosque  Einsamkeit = soledad 

Y unido da:

“Lo que se siente cuando se está solo en el bosque, en conexión con la naturaleza y disfrutando ese momento”.

En español no existe una palabra así me explicó. Tampoco en inglés, ni en francés. Tendríamos que unir varias palabras para darnos una idea de lo que significa.  

El resto de la tarde la pasamos haciendo un “brainstorming” (como diría él). Esto fue salió:

Exactamente, Mimono, Todo eso a la vez.  Es así como me siento cuando paseo por un bosque: divinamente.


Mimono: el monito incapaz de sentir el bosque

Al día siguiente, le pedí a Mimono que me mostrara como se siente él en el bosque. Dudo un poco en responderme. Y luego con un leve movimiento de cabeza me respondió: no. Salió de mi casa dando saltitos y no lo volví a ver. Lo busqué toda la tarde pero no lo encontré.

Como les digo, mi amigo es cultísimo. Conoce más de literatura, filosofía y religiones que de troncos y hojas. Me lee poemas, se sabe todos los compositores de música clásica. Sabe de todo, hasta tocar piano. Pero me temo que está más desconectado que yo en lo que respecta a los bosques. Hay que entenderlo.

Se trata de un monito desplazado por la violencia forestal. 

Cuando chiquito cortaron el bosque donde vivía y tuvo que salir huyendo. Estuvo por todos lados hasta que llegó a Annecy (Ver ¿Quién es Mimono?) Así que del bosque tiene un leve recuerdo. Y evidentemente el alpino no tiene nada que ver con su selva virgen. El otro día me confesó que no le gusta subirse a las copas de los árboles: después de algunos minutos me da vértigo, me dijo. Pero, sinceramente creo que muy en el fondo, su instinto monístico le dice que los árboles son su casa. Y que debería volver a ellos. Debe ser por eso que cuando le propuse ser mi socio en este blog me dijo: listo, fifty-fifty. Y unos días más tarde nos sopló el título:

“Juanita, vayamos Por las ramas”.

Un par de días después de nuestra tarde de dibujos, lo encontré al frente del río que pasa cerca de mi casa. Estaba amaneciendo. Me puse feliz de verlo, le iba a gritar: ¡Mimono, donde te habías metido! Pero me di cuenta que algo le pasaba. Me acerqué despacio.

Era la primera vez que lo veía así desde que nos conocimos.

Creo que es una cuestión de tiempo. Si llevo a mi amigo más a menudo al bosque, un día logrará saltar y hacer monadas sobre las copas de los árboles. Estoy segura. 

Luego se volteó. Su carita estaba triste. Cuando me vio, me sonrió.

Hey Juanita, what’s waldeinsamkeit?

Y en un excelente inglés, el miquito políglota declamó:

I do not count the hours I spend 
In wandering by the sea;
The forest is my loyal friend,
Like God it useth me.[5]

Waldeinsamkeit, un sentimiento que definitivamente inspira a los poetas.

Y ustedes, queridos lectores ¿ qué sienten cuando pasean por el bosque?


Referencias

Foto Die Waldeinsamkeit: ©consciousdesign-unsplash

[1]Les services de l’Etat en Haute-Savoie, «Répartition de la forêt et taux de boisement». Disponible en http://www.haute-savoie.gouv.fr/Politiques-publiques/La-Haute-Savoie/Nature/Observatoire-forestier/Repartition-et-taux-de-boisement (página consultada el 13 de octubre de 2020).

[2] Savoie Mont Blanc, « La Flore en Savoie Mont Blanc ». Disponible en  https://www.savoie-mont-blanc.com/Decouvrir/Explorer/Sites-naturels/La-Flore-en-Savoie-Mont-Blanc (consultado el 14/10/2020)

[3] Tomado de la página www.internet jeretiens.net

[4] Ralph Waldo Emerson, “El espíritu de la naturaleza”. Traducción de Andrés Catalán.  Disponible en https://infolibros.org/libros-de-ralph-waldo-emerson-pdf/ (página consultada el 13 de octubre de 2020).

[5] Ralph Waldo Emerson, “Waldeinsamkeit”. Disponible en https://www.poemhunter.com/poem/waldeinsamkeit (página consultada el 14 de octubre de 2020)

20 comentarios en «Die Waldeinsamkeit»

  1. Me encantó !!!!! La magia de tu excelente escrito, logra por ensalmo, hacer tangibles los sonidos del bosque y sentir la presencia de sus aromas plenos de rebosante naturaleza.
    Bravo Juanita!!!!
    Felicitaciones
    Un beso

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  2. Juanita amanecimos en Villa Maté,en medio del bosque que personalmente hemos sembrado y leimos tu blog, que se complementa con la energia de la naturaleza y con el canto de los pajaros de alta montaña particulares de la región andina .Saludos a Mimono . Te queremos mucho Víctor y Claudia

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  3. Mimono parece ser un personaje fascinante y enigmático. Se deja fotografiar pero en las fotos no revela su verdadera dimensión. Cuéntale que hace poco escuché una charla sobre los Baños de Bosque: También conocida como medicina forestal, es una terapia que se practica con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la felicidad de aquellas personas que lo practican. Está inspirado en prácticas budistas ancestrales y en el sintoísmo, una religión nativa de Japón que venera los espíritus de la naturaleza. Algunos lo han llevado a Mexico, que fue a quienes les escuche la charla, y ahora que los leo conecto esa fascinación por Lis bosques con la posibilidad de que ellos nos sanen. Y por qué no? A Mimono le enseñen a irse por las ramas y volar de árbol en árbol! (Pero que no se pierda)

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    • Hola Ana María. Muchas gracias por tan bonito mensaje. Mimono está conmovido por la forma como lo miras.
      Estoy de acuerdo contigo. Los baños de bosque van ayudar a mi amigo a superar su trauma de la infancia.

      Tu mensaje dio pie para una conversación. Le pregunté a Mimono si conocía de esos baños de bosque. Claro que sí, me respondió. Es lo que los japoneses llaman Shirin-Yoku. Una práctica milenaria de sanación para el cuerpo y la mente. Tal vez podríamos hablar de ella en un próximo artículo, le dije. Why not? me respondió el miquito poliglota.

      Ana María sigámonos lléndonos #porlasramas con #mimono

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  4. Hola Juanita y Mimono, me encanta vuestro blog. En España hay muchos árboles centenarios y bosques (menos) que eatán sufriendo todo tipo de problemas. Los vecinos de los pueblos que tienen árboles singulares se unen para protegerlos, pero a veces es tarde…, otras veces lo consiguen. Ojalá despertáramos a la necesidad de proteger tanta fuente de belleza y de salud. Un beso.

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    • ¡Muchas gracias Elena! Me alegra que te haya gustado el blog. Figúrate que “árboles centenarios” y “bosques primarios en Europa” son temas que hemos anotado con Mimono en nuestra do-to-list (como la llama él). Y si, estoy de acuerdo, necesitan (y sobre todo merecen) que los cuidemos. Es una de las razones por las que hemos creado este blog. 🙂

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  5. Yo a veces intento evadirme soñando con bosques mágicos parecidos a los que describes, donde los árboles hablan entre sí y las hadas de alas de colores juegan entre sus ramas. Es cautivador, pero también inquietante.

    Saludos desde Cartagena

    Paco Sevilla

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    • Francisco Javier, los bosques siempre han sido una fuente de inspiración. Mira la cantidad de cuentos y novelas que pasan en los bosques. Ese es otro tema que vamos a hablar aquí. 🙂 Muchas gracias por tu comentario.

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  6. Siempre he adorado los árboles ….pero jamas habia tenido la posibilidad de entrar a un bosque de árboles milenarios. Tu me lo haces conocer .. pero sobretodo «sentir».

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  7. Qué maravilla de blog! En estos días asfixiantes de lo que ha sido un año eterno, es refrescante encontrar un espacio que nos hace reflexionar en la belleza de lo que nos rodea y soñar con el color verde y el susurro de los árboles meciéndose al viento. A mí me encanta caminar por los bosques y las montañas, y es cierto que se siente uno como cuando era niño, sin mayores ataduras y más dispuesto a observar todo y dejarse sorprender por el paisaje y lo que se habrá de descubrir a la sombra de los árboles.

    Quedo encantado y esperando las aventuras y enseñanzas que traerás guiada por Mimono el miquito filósofo, poeta y políglota.

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    • Muchas gracias, Luis Francisco. ¡Qué alegría leerte!
      Que el blog te traiga una burbuja de oxígeno y clorofila en estos tiempos tan raros que vivimos, es un aliciente más para seguir escribiendo.
      Como dice Mimono: ¡Misión cumplida!
      Que este año nos permita seguir yéndonos juntos Por las ramas (de los árboles de Europa y de los Andes). 😉

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