Un Ginkgo biloba llega a Annecy

El árbol milenario fue plantado en nuestra calle anneciana. Seguimos todos los detalles de su llegada. Reportaje gráfico exclusivo para Por las ramas.

Tiempo de lectura: 7 minutos

© Por las ramas

Más neuronas en mi barrio

Hace unos días, haciendo nuestra caminata matutina (promenade de santé, como la llama Mimono) notamos un movimiento inusual en la calle donde vivimos:

Letrero indica plantacion de arboles

©Por las ramas

Se nos informaba que, a partir del 3 de noviembre, se iban a plantar árboles en esa zona.

¡Qué bien!, le dije a mi amigo. Más verde en el barrio. Seguramente es para reemplazar a los arbolitos que cortaron hace un tiempo, respondió el miquito.

Mi compañerito se refería a lo que ocurrió hace unos años. Una tarde llegando del trabajo, notamos que varios árboles de la zona habían desaparecido. Ni troncos, ni ramas, solo un hueco con sus restos. ¿Qué había pasado? ¿Estaban enfermos, no se quería contagiar a los sanos y por eso tocó sacrificarlos? ¿Sus raíces habían crecido tanto que desestabilizaban las viviendas adyacentes? Misterio. Nunca lo supimos. 

Tronco de un arbol cortado en aparcamiento
©Por las ramas

“Varios años creciendo y en un par de horas cayendo”, así resumió la catástrofe esa noche el miquito filósofo.

Pero para alegría nuestra, visiblemente llegarían nuevos habitantes al vecindario. Estupendo, le dije a Mimono. Más verde en primavera, más frescura en el verano y el amarillo y marrón para el otoño. Los árboles son los mejores vecinos.

Como diría uno de mis Maîtres en París: un árbol plantado, una neurona salvada, me dijo sonriendo mi amigo. Un par de días más tarde tendríamos noticias.


Hey Juanita, there’s a new kid on the block!

Así anunció el acontecimiento el más intelectual de los micos amazónicos.  

¡Ven a ver!, gritó. Lo están plantando justo al frente de nuestro edificio, dijo mirando por la ventana y brincando sobre el sofá.


Hay que decir que en esos días, mi amigo andaba mas inquieto que de costumbre. Estábamos preparando el nuevo artículo de Por las ramas y nos había tomado más tiempo de lo que pensábamos. Sobre todo, a mí… la pluma del blog, como me llama mi socio. El ya había terminado su parte y no hacía sino ir y venir alrededor de mi escritorio. ¿Ya vas a acabar?, me preguntaba. No Mimono, todavía faltan algunos retoques. Además, le recordé, como lo dividimos en dos partes, tocó adaptarlo. Paciencia, chiquillo. La creación de este blog me hace darme cuenta de muchas cosas. Por ejemplo: mi amigo tiene su tiempo y su ritmo y yo tengo los míos.

Es que, al fin y al cabo, es un mico. Difícil para él quedarse quieto. Cuando no está pintando, está declamando un poema encima de la mesa. Cuando termina de leer un libro de filosofía, se pone a leer uno de cuentos. Empieza el día ojeando la prensa. Luego (por un corto momento) se sienta y hace la maqueta para los post (como les dice él). Entre croquis y croquis, estudia un artículo científico. (En los últimos meses se ha abonado a diferentes revistas). Y cuando llega al summum de su actividad intelectual, empieza a moverse por todos lados y a pedirme cosas.


Un miquito sin árbol y pidiendo a gritos a un gatito

Ese día me hacía perder el tiempo con la escritura. Va a dar una vuelta, le dije. Salió del cuarto, volvió en un ratito. ¿Qué es de la vida de Nino?, me preguntó.

Juanita ¿me dejas ver a Nino? 

Por favor, quiero saber en qué anda Nino. 

¿Puedes pedirle a Bea que nos de noticias de Nino?

Si quieres yo se lo pido.  Pásame el celu y le mando un mensaje.

Nino es el gato de mi hermana.  Mimono es fan de él. Lo llama “l’enfant terrible”.

Unos minutos después, oímos un “tiiiinnn. La esperada foto había llegado. El pequeño simio brincó sobre el teléfono.

El gato Nino sobre su arbol

©Por las ramas

¡Míralo!, me dijo. ¿Cuándo me vas a comprar un árbol de esos? ¿Crees que hay modelos especiales para micos de interior? 

No creo, Mimono. Los monitos normalmente están en la selva. No necesitan de este tipo de artículos. Me miró detenidamente un momento y luego salió del cuarto dando saltitos. 

Un instante después lo oí gritar desde la sala. Juanita, ¡ven a ver!


De la China a los Alpes, pasando por Hiroshima : un Ginkgo biloba llega a Annecy

Lo único que se podía ver desde nuestra ventana, era un tronquito largo y un poco raquítico. ¿De qué árbol se trataba? Bajamos corriendo para averiguarlo.

De lejos tampoco se veía mayor cosa. Unas cuantas hojitas amarillas colgado nos animaron a acercarnos.


¡El venerable Ginkgo biloba!, anunció mi amigo. Que suerte Juanita. Este árbol es un Master: una reliquia, un warrior y un viajero.

Es el más anciano de todos los árboles. Es considerado como un vestigio porque es el único ejemplar que queda de su grupo: la familia Ginkgoaceae. Apareció en el planeta hace 270 millones de años y sobrevivió a los fenómenos que extinguieron a los dinosaurios. ¡Un duro!

Este arbolito es un trotamundos. Es originario de sur de la China.  De ahí paso a Corea y a Japón. Fue ahí donde lo bautizaron con ese nombre tan poético: [1]

Gin kyo = Albaricoque de plata.

El gran Carl Linnaeus (y otros botánicos de su tiempo), lo anotaría en sus libros como «Ginkgo» y le pondría su toque latino añadiendo el «biloba». [2]

En latín:

Bis= dos Loba = lóbulos

En Francia es conocido desde el siglo XVIII como l’arbre aux quarante écus. Dicen que un hombre muy rico pagó esa cantidad a un horticultor inglés para obtenerlo. ¿Te imaginas? 40 écus, era mucho dinero en esa época. [3] 

Hay quienes lo describen como un fósil viviente. Yo prefiero verlo como un Maestro.

Mira las hojas tan hermosas que tiene: en forma de abanico… o de corazón, depende de cómo quieras mirarlo. Y en otoño es cuando se pone más hermoso: amarillo oro.

¿Macho o hembra?, se preguntó Mimono. Lo veremos en primavera, nos lo dirán sus flores.[4]

Mimono mira el Ginkgo Biloba de Annecy

©Por las ramas

Y se quedó mirando al Gingko biloba con una sonrisa.  

Pero Mimono, nunca supimos qué pasó con los arbolitos que vivían por aquí, le dije. ¿No será arriesgado plantarlo? ¿Qué tal que se muera antes de llegar a adulto? No, me aseguró Mimono. Te lo repito: este espécimen es un warrior.

El Ginkgo biloba no le teme a ninguna enfermedad. Estudios científicos aseguran que no envejece. Se sospecha que no muere: [5]

Imagínate que trabajaron con nueve árboles de edades entre los 15 y los 667 años.

Tomaron pruebas en sus troncos, sus raíces y sus hojas. 

Veredicto: no se notaron cambios fisiológicos ligados a la edad. 

Es más, los genes encargados de la limpieza y regeneración celular seguían trabajando, sin importar la longevidad.

Según el estudio, a mayor edad, mayor fortaleza en su sistema inmune.

Juanita, fue el único sobreviviente de la bomba de Hiroshima. ¡Y ahora está con nosotros en Annecy!

¿Cómo lo llamamos?, me preguntó Mimono.  No lo vamos a dejar sin nombre… ¿no?, continuo. ¿Jonás?, le pregunté.  Mi compañero movió la cabeza. Demasiado bíblico. Y además por aquí no hay ballenas. Toca algo más algo más exótico. Pongámosle Li, me dijo sonriendo.

Bienvenido Li. El Ginkgo biloba de Annecy.

Viene a hacerle compañía a los otros árboles de nuestra calle:


Y ustedes queridos lectores, cuéntenos, ¿tienen el honor de haber visto un Ginkgo biloba?


Referencias

Foto Un Ginkgo biloba llega a Annecy: ©jerry-wang-unsplash

[1] https://fr.wikipedia.org/wiki/Ginkgo_biloba

[2] http://www2.linnaeus.uu.se/online/pharm/gingko.html

[3] https://www.lefigaro.fr/jardin/fiche-plante/2016/11/18/30011-20161118FICFIG00048-ginkgo-l-arbre-aux-quarante-ecus.php

[4] https://www.science-et-vie.com/nature-et-enviro/ginkgo-biloba-cet-arbre-est-immortel-56262

[5] https://jardinage.lemonde.fr/dossier-503-ginkgo-biloba.html


24 comentarios en «Un Ginkgo biloba llega a Annecy»

  1. Juanita leerte es un verdadero placer…logras transportarnos. Bienvenido Li ojalá podamos ir a visitarlo algún día.
    Lorenza tambien les envia saludos a Mimono y a Nino.

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  2. JUANITA: cuanta enseñanza y fondo tiene tu escrito…. un árbol en la ciudad…. la perennidad de la naturaleza frente a la transitoriedad de las obras del hombre.
    Me gusta mucho tu escrito, además me pusiste a investigar sobre el arbolito guerrero FABULOSO!!!

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    • Hola José. Me alegra que te haya gustado el artículo (y su estilo 😉 ) y que te haya dado ganas de leer más sobre el Ginkgo biloba. Así cuando te topes con uno, sabrás que se trata de un hermano del pequeño Li.

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  3. Hola Juanita, me encanta tu articulo. Te diviertes y aprendes al mismo tiempo.
    Conozco el Ginkgo biloba, sus increibles virtudes para mejorar la circulacion sanguinea entre otras cosas.
    Son realmente nuestros aliados los arboles, la naturaleza en general. Son nuestro oxigeno y nuestra medicina.
    Le deseo a Li una larga vida 😉
    Me gusta bastante la enseñanza de unos de los Maîtres del miquito filosofo «un árbol plantado, una neurona salvada».
    A fines de octubre, la RTS paso un documentario intitulado » Le génie des arbres». Aqui tienes el vinculo sobre Youtube con un resumen de este documentario https://youtu.be/k0XYKjN-uzI
    Te le recomendo a ti y al miquito.

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    • !Muchas gracias Claudia! Nos alegra mucho que te haya gustado el artículo. Si, gracias por recordárnoslo: los árboles y los bosques son medicina. Gracias por toda la información que nos compartes. Es muy valiosa para Mimono, para mí y para todos los que leen Por las ramas. Miraremos el documental que nos propones.

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  4. Juanita y Mimono! Me encantó el escrito! Que relato que historia y la narración! De verdad que lo llevas a uno a volar con la imaginación!
    Mil gracias por entretenernos de esa manera tan elocuente.
    Un abrazo!

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  5. Juanita que afortunados son! Un Maestro cerca de ustedes. Yo no conozco uno y creo que es más fácil conocer el de frente a tu casa que ir a Japón! De que tendrás oportunidad de adquirir muchos conocimientos de él y que nos transmitirás en este blog.
    A Mimono dile que acá Gala y Dali también compartirían su “árbol” gustosamente con él. Se que les gustará jugar!

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    • !Muchas gracias Ana María! Si, lo somos. El pequeño Li va a enseñarnos mucho. Los mantendremos informados de su evolución. Mimono estará encantado de compartir el árbol con gatitos artistas. Gracias por la invitación. 🙂

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  6. Me encanto el articulo, y aunque no he tenido el honor de haber visto un Ginkgo Biloba, me encantaría que mimono viniera a visitarme para que me ayudara a descubrir que clase de arboles me rodean 😉

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    • ¡Muchas gracias Martha María! Nos alegra mucho que te haya gustado el artículo. Mimono ha tomado atenta nota de tu invitación. Estará encantado de compartir contigo su saber arborístico. Algo le dice que en esa visita él también aprenderá mucho. 😉

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    • ¡Gracias Titina! Me alegra que te haya gustado el escrito. De acuerdo contigo: el otoño (y sus fotos) hacen soñar. Mira como el bosque en otoño ha inspirado al cine y a la literatura. Sus colores, sus texturas y ese ambiente de bruma y sol tienen algo de ensueño que da pie a la imaginación. 🙂

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    • Querida Paola. Muchas gracias por tu comentario. Tu pregunta nos ha parecido tan buena que será respondida en el próximo artículo de Por las ramas.
      Y si, estás muy invitada a Annecy y a conocer al pequeño Li. Te podrás tomar fotos con él y con otros árboles del barrio y del lugar.
      En otros posts tendremos la oportunidad de hablar más de la ciudad donde vivimos.

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  7. Hola Juanita, por aquí, en esta familia de cronopios residentes en Tres Cantos, Madrid, que incluye a una bióloga hasta la médula, el Ginkgo Biloba es también uno de nuestros árboles favoritos. Y nos encanta que sigan estableciéndose y profundizándose estos hilos invisibles – o tal vez sean raíces subterráneas? – entre Annecy y Tres Cantos. Y también seguir aprendiendo con vuestras narraciones y esas maravillosas fotos, que transportan. Los alemanes, esos de la Waldeinsamkeit, tienen una expresión que significa alegrarse de un acontecimiento futuro, «sich freuen auf», que no tiene una traducción equivalente en castellano. Lo más parecido es «looking forward to» en inglés, sólo que no contiene el verbo «alegrarse» de la expresión alemana. El caso es que ya nos «freuen auf» vuestra siguiente entrega.

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    • Hola Pablo,
      ¡Nos alegra tanto que les guste leernos!
      Si, claro, si sabemos que una super bióloga (además super pedagoga) nos está leyendo.
      Nuestras raíces perduran, te lo confirmo. Se ayudan de pequeños hongos para pasarnos mensajes (y alimento).
      A esta inmensa red subterránea se ha unido la poesía de la lengua alemana. Mira tú, ¿quién lo hubiera imaginado… allá en Madrid, a principios de siglo?
      ¡«Freuen auf» de los siguientes artículos, lecturas y comentarios!

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