¿Quién es Mimono?

¿Un migrante del tercer mundo? ¿Un poeta? ¿Un artista que quiere conectarse con el bosque? Todo eso a la vez.

Quien es Mimono

©Por las ramas

¿Quién es Mimono? Primer mico amazónico exiliado en Europa. Víctima de la deforestación, el cofundador de Por las Ramas es un personaje sorprendente. Intelectual y artista, sus raíces las dejó en la selva, su vida la hizo en la ciudad. Aunque sufre de un trauma de infancia, quiere conectarse con el bosque. Es por eso que ha creado este blog.

De Mimono sé algunas cosas. Vive conmigo en Annecy, pero hace poco nos conocemos. Cuando habla de su vida, lo hace de forma desordenada. Su relato tiene huecos, lagunas, lo cuenta como saltando baches. He notado que le pasa únicamente cuando cuenta su historia. De resto, todo lo que habla lo hace con una lógica impresionante.

Suele hablar de su vida en el primer mundo, en especial de sus profesores y de los libros que ha leído. Tuve los mejores maestros, me dice. Le creo, nunca había conocido alguien como él. Sin embargo, he notado que tiene cierta reticencia con sus orígenes monísticosincluido todo lo que tenga relación con los árboles.

Mi nuevo amigo es un personaje fascinante. No paro de hablar de él. Los que me conocen me preguntan,

Pero Juanita, ¿quién es Mimono?

He aquí lo que me ha contado de su vida.


Mimono: una víctima de la deforestación en Amazonia

El bebé Mimono vivía con sus padres y sus hermanos en algún lugar de la selva Amazónica. Una mañana llegaron unos hombres con unas máquinas que hacían ruido y comenzaron a cortar árboles. Intensamente. Varios días con sus noches. Una madrugada, antes que el sol se levantara, empezaron a oler a humo. Se despertaron:  alrededor de ellos todo era un inmenso incendio. Toda la tribu de micos salió huyendo. En el desorden reinante Mimono perdió a su familia. De los días que siguieron tiene pocos recuerdos. Algo se acuerda de un pueblo y de errar sin rumbo durante un tiempo.

Parece ser que en Manaos tomó una lancha que lo llevó a Río de Janeiro. De ahí, un barco lo llevó a Inglaterra.

Todo indicaba su perdida. Ni familia, ni amigos, ni nadie que lo ayudase: el miquito divagaba en medio del enorme océano Atlántico.

Y sin embargo, este mono amazónico es un warrior: es la primera víctima de la violencia forestal en Amazonia que logra integrarse en Europa.


De mico amazónico a ciudadano europeo

En Inglaterra vivió con un par de poetas. Fueron ellos los que le enseñaron a leer y escribir. Con ellos estudió la retórica y las obras de grandes autores: Ovidio, Horacio, Lucrecio, Homero y  Virgilio… the big boss como lo llama él.  

Todo indica que The British period también le dejó la pasión por la música.

Siguiendo a un filósofo de origen portugués, se marchó a Países Bajos. Su nuevo Master tenía muchos amigos, en especial alemanes. Todo ellos lo iniciaron a Platón, a Aristóteles… a la Torah y a la Biblia.  

Mi amigo es el primer mono que pasa su niñez en las bibliotecas.

Su adolescencia la pasó con un grupo de alemanes bohemios en París. Su interés por la aritmética, la geometría y la biología vendrían con ellos.

Poco me habla de su parte artística. Prefiero mostrarte lo que hago, me dice. Por sus dibujos y el uso desmedido que hace del color, deduzco que habitó un tiempo con un pintor

Su amor por el buen vino viene también de esa belle époque, como la llama él.

Mimono habla con facilidad de historia y de geografía. Tiene respuesta a todo, parece Mary Poppins: se la pasa con una maleta pequeñita pero llena de libros y de objetos. Me cita autores, declama poemas. Me pide que lo lleve donde mis suegros únicamente para tocar el piano. 

Además es políglota: seis idiomas humanos en su haber y otro tanto de lenguas simiescas.

Cuando murió el último de sus maestros, el director del teatro Le Globe, el pequeño mico fue metido (junto con varios libros) dentro de una caja que pusieron bajo llave en un desván. No sé cuánto tiempo estuve encerrado,  sin ver la luz del sol, me dijo. No sabe a ciencia cierta cómo escapó.


Desconectado del bosque, incapaz de subirse a una rama y sin embargo cofundador de Por las Ramas

Deambuló unos meses por le bois de Boulogne andando por los senderos, comiendo lo que dejaban los visitantes y sobre todo, evitando subirse a los árboles.

Sin embargo, en esa época triste, el más europeo de los micos de la selva amazónica descubrió las zonas de juego para los niños.

Siempre me he preguntado ¿Sería ahí donde el simio exiliado empezó a extrañar los árboles?

Un día, siguiendo a un grupo de turistas japoneses que le tiraban cacahuetes, oyó la historia que el guía les contaba sobre el bois de Boulogne: este lugar es lo que queda de un antiguo robledal negro, les explicaba. En ese momento, cuenta Mimono, algo dentro de mí se abrió. No sabe cómo ni por qué, pero me asegura que en ese preciso instante su interés por el bosque nació.

Le pasó lo mismo con los Alpes.

Sin saber realmente por qué, decidió conocer esa cordillera. Alex siempre me hablaba de ella, me dijo (Alex es uno de sus maestros alemanes. Otro día les cuento de él).

Hizo el trayecto París-Annecy en un camión de mudanza que se dirigía a Lausana.  

Miquito excéntrico, intelectual y 100% artista. Ese es mi amigo.

Más lo conozco y más me convenzo: Mimono es extraordinario. 

Pero lo realmente increíble con este simio, fueron las confesiones que me hizo unas semanas después de habernos conocido:

1. A Mimono el destierro le creó un trauma: le es imposible subirse a las copas de los árboles.

2. Su sueño: algún día volver a ver el río Amazonas.

3. Las frases que marcarían el resto de nuestras vidas: Juanita, vámonos Por las ramas. Creemos un blog y reconectémonos con el bosque.


¿Quién es Mimono?

Mimono mira las lejanas copas de los arboles
©Por las ramas

Ese es él. Todo eso a la vez.


¿El blog Por las ramas lo ayudará a superar sus traumas?